Ralf, fontanero

Publicado: 1 octubre 2017 en categoría Lo que dicen nuestros empleados

Del bar al andamio

En la actualidad, se están construyendo una gran cantidad de casas en el sureste de Ámsterdam. Ralf se encarga de la instalación de los sistemas sanitarios y de calefacción central. Hace tres años, aún estaba en paro y hablaba con un amigo en su bar local en Alemania. Fue una tarde que no olvidará nunca, porque en solo una semana empezó a trabajar para Larex.

“En 1994 conseguí mi certificado en Alemania. Era un fontanero cualificado y pude empezar a trabajar inmediatamente en una empresa alemana. Desgraciadamente, la empresa se declaró en quiebra y allí estaba yo. Me puse a buscar otro trabajo inmediatamente, pero no fue tan sencillo.” Una tarde, Ralf habló con un amigo en el bar. Ese amigo ya estaba trabajando para Larex Personeelsbemiddeling en los Países Bajos. Este dio a Ralf el número de teléfono de Larex. “Al día siguiente, llamé en cuanto me levanté y después de solo una semana empecé a trabajar para Larex”, comenta el fontanero alemán con entusiasmo. “Así que ese encuentro en el bar cambió mi vida”, añade.

Más preciso que sus compañeros holandeses

“La verdad es que me encanta trabajar para Larex Personeelsbemiddeling en Holanda. Y es que muchas veces trabajo en diferentes lugares, por lo que paso la noche en otro sitio. Durante ese período, duermo en un parque de bungalows en Zandvoort. Todo está organizado perfectamente. Todas las semanas vuelvo a mi ciudad natal, Schönebeck, los viernes por la tarde. Pasar muchas horas en el coche es parte del trabajo.” Cuando se le pregunta qué destacaría de sus compañeros holandeses, Ralf responde con una sonrisa: “Mis compañeros dicen a menudo ‘no te preocupes tanto, todo saldrá bien’. Pero aprendí a trabajar de esta forma desde que era pequeño.”
La verdad es que me encanta trabajar para Larex Personeelsbemiddeling en Holanda. Y es que muchas veces trabajo en diferentes lugares, por lo que paso la noche en otro sitio. Durante ese período, duermo en un parque de bungalows en Zandvoort. Todo está organizado perfectamente. Cada semana vuelvo a mi ciudad natal de Schönebeck, los jueves por la tarde. Y al poco tiempo vuelvo a subirme al coche, porque los lunes a las tres de la madrugada vuelvo a Holanda.”